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La Vida

Vincenzina Cusmano nace en Palermo el 6 de enero de 1826, en una familia  acomodada de la burguesía latifundista, primogénita de cinco hijos, el cuarto fue el Beato Giacomo Cusmano, fundador del Bocado del Pobre, (1834 -1888).
Con 11 años  pierde a su madre por el cólera del 1837, tuvo que hacer de mamá a la hermana Giuseppina y a los hermanos Pietro, Giacomo y Giuseppe, educándolos a una vida cristiana, a la práctica de los sacramentos, a la oración y la caridad hacia los pobres que llamaban en casa de los Cusmano
La caridad fue una característica de la familia Cusmano-Patti, que educaba los chicos a poner de parte algún bocado de su comida, para donarlo a los pobres.
Vincenzina estudió en casa como las chicas de buena familia, letras, música, cultura general y trabajos mujeriles.
Amaba rezar, en la habitación de su casa se construyó una cappilla, dónde a menudo se apartaba para rogar.
Eligió como director spiriturale mons. Domenico Turano, que había formado en su casa un cenáculo de espiritualidad cristiana, compuesto por mujeres sensibles a la vida del espíritu, la Congregación de los Ángeles.
Deseaba consagrarse a Dios en el monasterio de las Carmelitas de Palermo, pero los deberes de familia la obstaculizaron en seguir su vocación y eso le causó mucho sufrimiento.
Siguió con amor la evolución  de la vocación sacerdotal del hermano Giacomo, que, después de la licenciatura en medicina emprendió  el camino del sacerdocio.
Vincenzina se quedó siempre a su lado, satisfaciendo así su ardor eucarístico y favoreciendo la ansiedad apostólica del hermano, que, en 1867 fundó la «Asociación del Bocado del Pobre», orientada al servicio de los pobres, comprometiendo toda la Iglesia palermitana y todas las personas de cada clase social.
El 23 de mayo de 1880, Giacomo Cusmano fundó el instituto de las Monjas Siervas de los Pobres, con un objetivo preciso: ejercer el ministerio de la caridad hacia los que no pertenecían a nadie, sirviéndolos de la cuna a la tumba con la esperanza que en el pobre  se esconde  Jesús , y Vincenzina fue la primera entre estas monjas.
Fue siempre  la primera en el sacrificio, también durmiendo en el suelo o sobre la paja para ceder la cama a los pobres, sufriendo el frío y el hambre para dejar vestidos y comida para las huérfanas o los viejecitos.
Vivió en esta manera su despojo  y de sus cosas - comida-cama-ropa - para recubrir a los pobres de Jesús Cristo.
Su culto para los pobres y los dolientes era conectado con su amor para Jesús Eucaristía. El tabernáculo fue su imán, la comunión el momento más esperado, la adoración eucarística la mayor alegría.
Amor desmedido para Jesús en la eucaristía, humildad profunda, obediencia absoluta, pobreza excepcional y heroica, amor materno hacia las monjas, las huérfanas, los pobres fueron las virtudes religiosas que señaron su vida, en un crescendo cada vez más ferviente y totalizador.
Murió en Palermo el 2 de febrero de 1894.
El 27 de enero de 1997 empezó en Palermo la investigación diocesana sobre la vida y fama de santidad de la Sierva de  Dios Madre Vicenzina Cusmano.
El 12 de diciembre de 2001, tras la colección de diferentes datos, se cierra la investigación y los actos de la investigación son transmitidos a Roma, a la Congregación de las Causas de los Santos.