"Ayudada por vuestra gracia Os prometo que voy a cambiar vida. Las espinas de la cristiana mortificación, la modestia de las vestiduras, la necedad de la cruz, la separación de los honores y de los placeres del mundo, formarán por completo mi ocupación. O Jesús bendecid mis decisiones, para que pueda perseverar en manera constante hasta que entregue mi alma a Dios. Amén"
"¡Ay!, ¡qué hermosura estar en la gruta de Belén con Jesús! Nosotros a menudo por la abundancia rechazamos la sopa, mientras que muchos infelices se mueren de hambre. Nosotros descansamos en una cama, en cambio muchos desdichados, duermen tumbados tras las puertas, bajo el blanco de lluvias y vientos. ¡Ay! ¿ Dios mio, por qué no nos habéis tratado en la misma manera?"
"Dichosa la que tiene la suerte envidiable de llevar este ministerio. El enfermo que yace sobre aquella cama es Jesús, y ella tiene la suerte de servirlo y curarlo. Las palabras de la enfermera tienen que bajar como bálsamo al corazón del enfermo"
"¿Qué decirte de nuestra Institución? Nosotras somos las Siervas de los Pobres, y por lo tanto estamos dispuestas para servirlos en todas sus necesidades como el Señor dispondrá. Se sale para la colecta, y, cuando tengamos los medios, se llevarán los subsidios a domicilio, tendremos a los huérfanos.. se hará de todo para levantar la afligida miseria de los pobres."
"Recibo la carta donde se habla de la Virgen. Es tan difícil describir la alegría de nuestro corazón sintiendo estas noticias. Nos alegra saber que nuestra obra es deseada por la Gran Madre de Dios: estas cosas nos hacen sobresaltar el corazón de alegría. ¿Pero nosotras, Padre, cómo haremos este santo servicio? ¿Nuestra Madre queda contenta por la manera en que nosotras nos comportamos con los Pobres sirviéndola en persona? Es esta la grande cuestión que nos envenena la alegría que hemos probado... ruegue V.S. para que nuestro corazón se encariñe a la Madre SS. para no darle la mínima pena en su santo servicio"
"Que el Señor recompense la caridad a todas las que rogáis por mí, pero os encomiendo de rogar más por el alma que por el cuerpo. Queridas hijas, quedais siempre buenas, en el alma y en el cuerpo. Estoy segura que no me decepcionaréis, y siempre estaré agradecida con vosotras, si manifestaréis vuestro cariño viviendo en la observancia perfecta de la santa regla... donde se compendia toda la perfección. Quedamos siempre en la voluntad del Señor. A nuestros queridos Dueños, los Pobres, mis más distinguidos respetos, y los agradezco por todas la oraciones que hacen por mí"